jueves, 6 de enero de 2011

Reinicio / spider

Todo lo perdí. El trabajo de más de diez noches, que iba a darme de comer todo el mes. La netbook donde lo había tecleado, comprada con tantos esfuerzos con mi miserable sueldo de capturista. Las nubes grises fosforecían cubriendo la luna, recordándome las voces adultas de años atrás, llenas de razón.

"No vas a ser nadie".

Ya, si seguía aguantando las ganas de gastarme el poco dinero que tenía en el alcohol y tabaco que todos los de mi edad tenían de sobra, y me pagaba la universidad, o si hubiera sacado buenas calificaciones y hubiera ganado una beca. Pero quería lo que querían todos: disfrutar la vida y correr tras mis sueños. Después de un semestre estudiando Ingeniería en Sistemas, comiendo mal y fotocopiando libros caros, lo dejé todo, y busqué trabajo. De periodista, de escritor, y después, de lo que fuera. Nadie me contrataba. Querían alguien que hubiera estudiado una carrera.

Delante de mí, la carretera vacía. A mis espaldas, el fuego. Irónicamente, el auto que conducían los que me asaltaron se volcó al chocar con mi motocicleta estacionada, y ellos perdieron mucho más que yo. Yo perdí todas mis posesiones terrenas, cargadas en la bolsa que llevaba. Ellos, según escuché, deben haber perdido varios miles de pesos, y algunas "grapas". Y la vida.

Seguí caminando por la orilla de la carretera, abatido, preguntándome a quién le había ido peor. No me quedaba nada.

Movido por cualquier instinto, alcé mis brazos, intentando llamar la atención, cuando divisé los faros de un vehículo acercarse hacia mí. Ya no me importaba quién podía ser: no tenía ya nada que pudieran quitarme. Nada qué ofrecer. Nada que perder.

El vidrio del Chevy '57 descendió y me así a él con mis últimas fuerzas. Un par de gruesos labios carnosos me sonrieron. Lo último que recordé antes de despertar bajo las luces del amanecer en el asiento del copiloto, fue el trago que le dí a la botella de agua, más fría que el viento de madrugada.

"Es más que una buena historia, Pedro," me dijo Sophie con su acento francés, horas más tarde, cuando llegamos a su departamento de estudiante de intercambio. "Y dejaste todo en México para venir a Londres. Y conseguiste un empleo. Me encanta México. Siempre quise tener algo con un Mexicano..."

La luna volvió a verme aquella noche, pero la rueda del azar había girado, no en mi contra, después de todo, sino a mi favor. Desperté desnudo en sus brazos, después de horas de hacer el amor con intensidad. Me hizo prometer que empezaría a escribir la historia de mi vida, ya que sus padres, ambos editores, se habían interesado en ella. Incluso me habían ofrecido un adelanto, con el que hubiera pagado la renta de un estudio, si lo hubiera necesitado. Pero no fue así: me quedé, no solamente esa noche, sino muchas más, junto a ella. Noche, nubes, luna, fuego, y Sophie. Trajeron a mí un nuevo comienzo. Y mientras los tuviera conmigo, no necesitaba nada más en el mundo.

domingo, 4 de julio de 2010

veía todo el decorado / spider

Esperé este día con tanta ilusión y ahora que al fin ha llegado, el sueño se ha tornado un trip de Robitussin.

El pasillo, como la proverbial pesadilla, es largo, sólo que este huele a rosas, de esas que te venden a precio de oro porque saben que te casas, y como se marchitan al día siguiente, pues hasta ridículo resulta el gasto. Hago una nota mental con encabezado de alarma: no debería pensar con tal cinismo el día de mi boda. Pero el caso es que cuando Raúl, que me espera unos metros más allá, pareciendo el ya tan cacareado príncipe, me sonríe, me cae un veinte del tamaño del mundo.

Esto es lo que quería, pero esto no es lo que quiero. Ahí está: quería el vestido, las flores, el novio, la envidia de las amigas, el vals y los platillos caros, pero no quiero lo que sigue. No quiero los domingos de hueva en la casa de los suegros. No quiero la panza inflada, el baby shower, la sucesión de fiestas infantiles, las horas esperando como tarada a que regrese él del trabajo, batallando con la casa llena de güercos. Quiero un shot de tequila. Quiero abrir un Chivas y ponerme hasta atrás. Quiero pintar aunque me muera de hambre. Quiero a Laurent aunque siempre parezca que nada más la mitad de él está conmigo.

Ahora se me quedan viendo raro. No saben de qué me río. Me río de ustedes, que tienen esto porque quieren, y ahí seguirán, ad secula seculorum. Volteo a donde están mis amigas, las miro, y me coloco de espaldas, y sin que nadie lo espere, les aviento el ramo. Que lo pesque la que más lo necesite. Yo me voy.

Me doy la vuelta y salgo corriendo para pescar un taxi. Laurent está de DJ. A ver como le cae que se le aparezca una novia para decirle que agarre su carcacha para pelarnos de aquí, como alma que lleva el diablo.

jueves, 3 de junio de 2010

Desde la lona / coatl

En la  de la vecindad de la calle moneda, en pleno centro histórico de la ciudad de México,existe un cuarto la guarida, ahi en el fondo, cuyas paredes habían sido decoradas  incendios pasados, oasis perfecto de personajes cotidianos, entre aromas de hacinamiento, garnachas, y un suave sabor de cerveza clandestina. 


Sentados alrededor del viejo refri, una doña amable nos proveía de chelas, entre conversaciones de conservación del patrimonio y la ultima vieja que salio en la tele, pasaban las guamas y se hacian nuevos amigos.Un viejo que habia convertido la vieja cubeta de pintura en trono, interrumpio el murmullo de las conversaciónes:


Señores, Yo soy CAGUAMAN.

Quizá en cualquier cantina, esto pasaría desapercibido con carcajadas incrédulas, pero ahí, en uno de los corazónes de la clandestinidad mexicana, mientras el señor con la camiseta de pinturas COMEX sostenía su corona familiar con la mano derecha, no podía ser tomado a broma.

CAGUAMAN.... con ese nombre, respetable héroe mexicano podía ser verdadero... caguamancontralasmomiasdeguanajuato, caguamancontralostigresdelnorte, caguaman, caguaman. ¿vs el hijo del santo? ¿Podía CAGUAMAN, cuyo poder se basara en el elixir dorado, acabar con el júnior que destruyo mi fe en los héroes mexicanos? Podía ser... podia ser... mi ensoñación crecia mientras la filita de las cervezas se formaba sobre el piso, era suficiente contar los envases vacios alrededor de uno para saber de a cuanto tocaba la penitencia... 

¡Salud por caguaman! y levanté el envase en honor a respetable héroe... un buen dia el júnior del santo veria a sus tropas de mercadishing destrozadas por los verdaderos héroes callejeros.

¡Salud por Caguaman!  y empezamos a escuchar las ultimas hazañas.

¡Caguaman, ahi viene tu vieja!, Alerto la doña, que como buena asistente, detectaba a la kriptonita de  penas tocaba la gran plancha. 

¡Pues que se espere! dijo con voz de mando, el silencio respetuoso dejo espacio para darle otro trago a la botella, mientras esperabamos la llegada del nemesis mencionado.

¡Es un cabrón! se escucho en los pasillos y la señora de caguaman entro al recinto con su caracteristica mirada amenazante, dispuesta a todo, su presencia avasalladora hizo un silencio, y tiró su primer golpe, directo a la cara mientras gritaba:  condenado, te dije que solo una, que no me tardaba a lo que nuestro caguaman habilmente respondío colocando una defensa alta con el brazo izquierdo, mientras su brazo derecho levanta la caguama, respondiendo: ¡pos vieja es solo una!. No había arma mas letal que la bolsa del mandado que la señora manejaba como cualquier nun-chuck ninja, en segundos, atestó dos bolsasos mas para luego salir y seguir el drama fuera del cuarto, donde compungida esperaba la comadre.
Viejas... miren nomas, uno que las trata bien y no se vale que lo traten asi a uno...  fueron las primeras palabras que rompieron el silencio respetuoso que el lugar habia guardado. dio un ultimo trago y depositó el cetro que ahora era un envace vacio mas. incomodos, los espectadores desviaron la mirada. 
Caguaman entendió el silencio y levanto la mano despidiéndose, recibiendo como respuesta varias cervezas en alto y varias miradas compasivas. 

Te salvaste esta vez hijo del santo...

Puercos/ SAbina

Puercos callense! les dije a todos los que me miraban y hablan de mi después de saber toda la historia.Dejen de cuchichear porque no me interesa lo que digan. Cometí muchas indiscreciones lo sé, pero eso no es razón para que puedan hablar de mi...
Puercos callense! que simplemente es una historia que no pueden comprender.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Empuje / Ricardo del Billar

¡ORA! ¡NO EMPUJEN NI JALEN QUE DESCOBIJAN!

Los perros ladran desde antes de las ocho. Los perros me empujan fuera de la cama, los pinches ladridos no me dejan dormir más. Abrazo a Rockthislife para que no se vaya; porque ella tiene que pararse y llevar a miar al parque que está cerca de la casa a sus hijos. Veo las enormes nalgas de Rockthislife andando por el pasillo, en dirección a pipí pipí, como ella le llama al baño. Regresa para ponerse el pants, la sudadera y los tenis. Baja y los ladridos dejan de escucharse porque ya ha salido. El despertador dentro del ropero comienza a sonar. Me paro, lo apago y me vuelvo a echar. La luz del amanecer entra por los espacios entre las persianas. El sueño se ha esfumado. Salgo de la cama. Miro hacia mis bolas, me doy cuenta de que estoy desnudo. El bóxer sigue donde recuerdo que lo dejé; en la esquina derecha de la cabecera. Soy zurdo, pero no puedo dormir del lado izquierdo de la cama, duermo mal, no tiene nada que ver con que soy zurdo, pero es extraño. Como por ejemplo, ayer me di cuenta que no puedo sujetar bien la llave y abrir la puerta con la izquierda; así como sé que jalármela con la derecha me es más placentero; mi teoría es que, como la derecha no está tan acostumbrada al contacto, se siente más rico. Me pongo el bóxer, las sandalias y la vieja camisa polo azul de mi ex empleo. Camino por el pasillo y bajo las escaleras con estas piernas llenas de sangre todavía dormida. Entro a la cocina, necesito algo más que me arrastre; me acerco a la máquina del café. Vaso, garrafón, agua, máquina, cacharro ese, café, máquina, encender. Hoy es día de clase. Hoy es día de empujar las ideas y meter los sesos en una máquina de moler carne, y de que por lo menos una, de todas esas tiras de carne se convierta en una buena idea. Escucho el tintineo de las llaves afuera, me paro en la sala sin sala; es Rockthislife entrando con Bolillo y Moyo. ¡¿Ya te levantaste, güevoncito?! Rockthislife es mi mayor empuje.

Empuje/ Sabina

Empuje, empuje y empuje para que te fueras al mismo infierno. Empuje y empuje y nada que te ibas...Empuje y empuje y pasó. Tuviste un orgasmo y me quedé mirándote. Estabas tirada a lado de mi, muy tirada por cierto... Linda noche, lo mejor: Sexo claro y explícito.
Quien dijo que el sexo sólo es bueno cuando es romántico, no ha estado contigo ( sonreí plácidamente) Me iré por la mañana.
No te gusta que los vecinos te vean conmigo tan temprano, no vayan a decir que somos "un algo" muy oficial.
No te interesa explicar que somos solamente el orgasmo de una noche, la banalidad de una plática de cigarrillo, el desayuno de algún día y la ilusión extraviada. Que bien, me gusta dormir empiernado y atado a tu cuerpo, sin estar en realidad atado a ti

viernes, 7 de mayo de 2010

Tema de la semana

"EMPUJE"

Desde la Lona / Fafahrd

¡PLAF!

Me elevo desde la lona, desorientado. Se emborronan las imágenes mientras mi cuerpo adivina hacia donde va la gravedad, un cornisa, cielo, luces, un carro de bomberos, la física me arrastra de vuelta a la lona.

¡PLOF!

Mi cuerpo rebota menos, mi mente sale disparada.

¡ZUM!

Me veo desde lejos, los paramédicos revisándome con la camilla dispuesta, mi mirada se ve distorsionada alla abajo. Veo la cornisa donde hice un malabar de más y el rastro de miedo que deje al caer, ya se va disolviendo con la brisa.

Jugué al héroe y perdí; jugué al villano y fracasé, jugué al miedo y caí... Jugue al juglar y perdí, jugué al juglar y gané... jugué mi juego y al caer mis amigos me salvaron, al segundo rebote.

Me levantan desde la lona, todos rostros familiares, me encamillan, todas caras amigas. Me siento cobijado, sanaré.

Me suben a la ambulancia, si se distraen, la robaré.

jueves, 6 de mayo de 2010

Desde la lona/ Sabina

Tirada en el suelo del ring estoy, boquiabierta y sorprendida. Aguanté unos cuantos rounds. Ahora no hago nada más que esperar desde la lona el siguiente golpe... podrías noquearme.
Sólo hace falta que me mires a los ojos, me pidas que sonría, me saques de mi cama a horas inapropiadas, me sorprendas con tus mimos y yo... me dejé llevar.
Sí. Está vez me siento mareada en un torbellino de novedades. Está vez perdí la pelea... ¿ o la gane?

lunes, 3 de mayo de 2010

Desde la lona / Ricardo del Billar

SÓLO LOS GUAPOS SALIMOS EN LA TELE

El agua con sudor me resbala por los chinos de la melena. Don Carlos me bate la nariz con los cotonetes. Tengo que aguantar que me la viole. Tengo una nariz enorme pero delicada. Prefiero que se me forme una barba roja y que la lona se llene de gotas de sangre, a que don Carlos me cepille el cerebro. Cuando mi vieja me corta las uñas de los pies, y me llega a rozar un nervio, le meto un zape para que tenga más cuidado. Pero aquí, uno no se puede quejar.

El Cacharpo me atasca de vaselina el corte sobre la ceja izquierda. Parece que es un tajo grande porque don Carlos peló los ojos y su frente se le arrugó como acordeón. El Cacharpo ha de pensar que está untando yeso en una pared o que está rellenando una garnacha en el puesto de su vieja. No sé qué es mejor: con vaselina o sin vaselina: sin vaselina el sudor escurre de la frente a la ceja y de allí a la lona; en cambio con vaselina el sudor llega a la ceja, pero agarra la masa de vaselina como tobogán, y de allí se deja caer directo al rabillo del ojo. Arde bien cabrón. Te hace recordar los días de primaría donde la jefa te ponía limón en los pelos necios y a medio día, con el sol sobre tu cabezota, dabas brincos como chapulín en comal nomás del pinche ardor. Ahora imagina ese ardor en el ojo. Tienes que guiñar millones de veces como si tuvieras un tic. El Chango va a pensar que le coqueteo. Bueno, pero pensándolo bien es mejor con vaselina; porque es mucho peor si el sudor llega al corte: arden hasta las tripas y aprietas el culo, como si eso ayudara en algo. Te rascas como perro sarnoso con el guante. Arde más que con los golpes del pinche Chango Ramírez. Hablando de changos, ahorita le voy a dar su plátano macho al cabrón para que sepa quién manda en esta selva.

Don Carlos me hace poner los pies en la lona echándome agua fría en la cabeza. La campana suena. De chingadazo me pongo de pie. Caliento levantando los talones alternadamente. Don Carlos lanza una combinación de golpes al aire delante de mí. Me entendiste, Tarzán. Sí, don Carlos, usted no se deje de preocupar, usted sabe quién es el rey, guiño con el ojo bueno. Miro hacia atrás. El Cacharpo estira la mano con el protector bucal, don Carlos lo toma. El Cacharpo baja del ring, retira el banquillo y limpia la lona con la franela. Miro a don Carlos, me coloca el protector, me toma los brazo y limpia los guantes con la playera que dice: Team Juan “Tarzán” Pérez. Don Carlos se apura a bajarse. El Chango tiene la guardia bien ceñida. Yo hago lo mismo. El réferi, don Panchito, corta una espesa nube de humo con la mano lenta y arrugada al suspiro de: box. El Chango y yo bailamos. Movemos el tronco de un lado a otro como si de pronto fuéramos a bailar duranguense. La gente grita tras el anuncio del tipo del sonido: damaaasss y caballeros, prepárenseeeee para disfrutaaaaar del último asaltooooo de esta gran peleaaaaa que nos han brindadooooo este par de guerreros enuestro evento estelar. Las láminas del auditorio comienza a retumbar al grito de: Chango, Chango, Chango. Los gritos hacen que el sudor de los pies me suba por todo el cuerpo hasta llegar a la cara. Le tiro dos jabs al Chango nomás pa´escamarlo. El Chango esquiva los golpes caminando en diagonal. La gente se alborota y aplaude. Continuamos el dancing. No le corras pinche Chango, sabes que ya valiste madre. Chango, apenas te quedo al puro pedo el apodo: la mandíbula salida, parece que haces puchero; la barda de espinas que te cargas por única ceja, y lleno de pelos como si tu jefa te hubiera tejido una chambrita desde que estabas en la panza. Si te tirara un jab y no trajeras protector, capaz que te cabe todo el puño con semejante hocico. Incluso te pudieron haber puesto chita: por esas pestañas largas que muchas viejas te envidiarían. Pestañas caídas, pero que con una cuchara se arreglan. Me entra un jab del Chango por andar pendejeando. Me deja embarrada en la cara la marca del guante. Me entra un cruzado de derecha que me enchueca la boca. Enseguida lo abrazo por donde debería estar la cintura para que no me siga madreando. La gente abuchea. El guante del Chango fue más letal que el sudor: toda la vaselina salió expulsada como grasa de barro apachurrado con las uñas de los pulgares. Me arde de a madres y aprieto bien duro el culo.

Don Panchito nos separa. Extiende las manos como un mesías y dice: a boxear, muchachos. La gente es un mar hirviendo y los gritos me llegan como una masa de aire caliente. Ahora va la mía, mi Chango. Comienzo a corretearlo. El cabrón huye porque sabe que va ganado en las tarjetas. No le corras, cabrón, ven acá. El Chango visita las cuatro esquinas. El tablazo sobre la lona anuncia los últimos diez segundos. Ya chíngalo, pinche Tarzán, grita don Carlos desde la esquina. Ya estuvo Chango, se acabó, gritan desde la esquina del Chango. Lo acorralo en una esquina. Le entra un jab que le deja la cara arrugada como bulldog. Un gancho de izquierda se le clava en le hígado; con el mismo puño le repito un volado en la quijada. Todo el sudor y el agua de su cabezota salen volando por los aires, y brillan como estrellas entre los focos. Sus rodillas ya no aguantan más, se vencen. El cuerpo del Chango, casi hecho un ovillo, se cubre cara y costados con los brazos. Otro gancho al hígado y el Chango estará noqueado. Me luzco un poco: giro el brazo derecho para distraerlo y asestarle el último golpe. Un giro rápido y finjo que le voy a tirar el golpe con derecha, pero me recargo hacia la izquierda para sacar el gancho desde la cintura. Al tirar el golpe, el Chango se mueve, mi puño sólo roza la grasa que cubre la cintura. Con el último impulso de las rodillas, el Chango saca un gancho en corto que coloca en mi barbilla. Mi cabeza chicotea y los ojos chocan contra la tapa de los sesos y regresan en caída vertiginosa a las órbitas, pero aún siguen girando. Los parpados se cierran como dos cortinas metálicas, pesadas y faltas de grasa en los rieles.

Los gritos de júbilo de la gente me hacen regresar de ese lento parpadeo. Los flashes brillan como estrellas en el cielo. Miro hacia abajo. A mis pies el Chango se convulsiona de un lado para otro: aún se retuerce del dolor por ese gancho. Estoy pensando seriamente en cambiarme el apodo. Qué tal el garfio, el pirata, el pirata Morgan, barba roja, el pata de palo, el similar, el clon, la copia, el doble, doble cara, dos caras, más cara, más barata, la cara, el rostro, el guapo, el galán… Tarzán… Tarzán Pérez. No escucho mi nombre. Volteo a mi derecha y a mi izquierda: la gente grita, aplaude y viene hacia a mí. De pronto la cara seca de don Panchito aparece frente a mí. Me toma de los hombros. Sus ojos bailan sobre mi rostro. Se acerca a mi oído. Su voz lenta y patosa: hijo, Tarzán, necesito los cincuenta pesos que me debes, me hiciste perder hoy. Se retira de mi lado para mirarme fijamente. Pensé que me felicitaría, pero que se puede esperar de la gente: siempre se cuelgan de la liana ajena. Sí, don Panchito, con lo de hoy hasta con intereses le pago. De aquí a las Vegas, al billete en serio, a las viejas de verdad y a la fama de verdad: mis peleas por televisión.

Ayayayayay me ahogo me ahogo. Veo a don Carlos sosteniendo la cubeta roja en lo alto, sobre mi cabeza, escurriendo hasta la última gota. Otra vez en la pinche lona Tarzán, otra vez en la pu-ta lo-na cabrón. Don Carlos ladra mientras sacude la cubeta con ambas manos. Don Carlos quisiera ahogarme con las gotas que escurren o golpearme con pedazos de hielo, pero ya todo se derrite sobre la lona.

sábado, 17 de abril de 2010

Primer Acto/ Sabina

Primer Acto:
Una día invierno, en medio de soledades que se complementan, esos dos sujetos mientras veían una película se tocaban sexosamente sin querer. Transitaban con las miradas en el cuerpo del otro y pensaban en el buen sexo que ese podría proporcionarles. Se tocaron suevemente imaginando orgasmos plenos. Pero esto había sido más un pensamiento que un acto en sí, fue un pseudosexo virtual. Bendita imaginación

Segundo acto:
Una tarde ella estaba sentada en su casa peleando con la computadora, utilizaba una camiseta que le dejaba al descubierto los hombros y el cuello, él llego de visita y se acerco a saludarla. De nuevo la suavidad hacía aparición y el saludo se convirtió en una caricia y en un pretexto... ¿un masaje? ofreció él. Ella accedió con inocencia...
En el aire entre ellos se habían esparcido los polvos del deseo, de esos que aparecen cuando alguien te provoca tan sólo con su presencia.

Tercer acto
Una noche hubo una fiesta en casa de él, terminaron tarde. Ella ayudaba con la resaca de aquel recinto. Cuando casi se habían ido todos o los que estaban, estaban en calidad de bultos. Quedaron solos en medio de mucha gente. La tomo de la mano y le dijo - ¿ hoy si?- Antes le había propuesto pasar la noche juntos, acabar con esos polvos del deseo que se entretejian entre ellos y dejaban de ser polvos para volverse un coloide que se estiraba y aflojaba cada vez que se veían y que de vez en vez terminaba en un besuqueo que les dejaba el sabor del otro en la boca por varios días.
Fueron a su cuarto y terminaron lo que habían empezado aquel invierno... o eso es lo que pensaron, más bien comenzaron lo que habían estado esperando...

Cuarto acto
Las reuniones se habían ido haciendo comunes, lo que era un juego de adultos en busca de placer efímero se había ido complicando... a ella se le confundieron las neuronas unos días peor que otros...
El acabose fue una noche cualquiera ( pero ni tan cualquiera porque dejó huella y no terminó en el olvido) él llegó a casa de ella muerto de cansancio, había tenido mucho trabajo. Se acosto en la cama, se desvistieron y se pusieron a platicar. Él apagó el teléfono no necesitaban interrupciones.
La cama era pequeña. Para una sola persona era perfecta, pero ese par había adquirido el don de acurrucarse cual felinos y cabían perfectamente. Le contó lo que hizo en el día y se quejó de dolor de espalda.
Ella se calentó un poco las manos y estas se dedicaron a tratar de relajar aquellos músculos, a acariciar cada centímetro de piel, ella no dejaba de mirarlo; desnudo y tan plácido entre sus sabanas… se quedó dormido.
Ella se levantó y se puso el hermoso sweater color verde olivo que él había dejado sobre el piso. Cuando él abrió los ojos( quien sabe cuanto tiempo después) la encontró lejos de la cama.
Ella lo miraba desde la penumbra en el sillón marchito al fondo de la recamara.
Él hizo un gesto con la mano para que ella se acercara, ella lo miró por dos segundos, estaba absorta en lo que pensaba y dicendosé a si misma que no quería. Que estaba bien en el sillón... se había dado cuenta mientras él dormía que lo amaba con todo el corazón, que aquella noche había perdido la cordura que le quedaba, porque él sencillamente estaba disfrutando del instante y a ella le estaba constando cada suspiro, ya no podía respirar,se sentía desfallecer… pero no fue capaz de huir de su propia agonía y se acostó a su lado... tuvieron un sexo maravilloso. Desayunaron juntos.
Ella se tragó sus lágrimas esa noche... y la siguiente… y la siguiente.

Quinto Acto
Hoy justamente a unos años de ese evento ella recuerda esa silueta masculina, desnuda bajo la luz de la luna y a ella mirarlo desde la penumbra…
Una cosa no ha cambiado, ella aún lo mira desde la penumbra a sabiendas de que él no está, que no ha estado nunca y él disfruta de los instantes como lo ha hecho desde siempre.

jueves, 15 de abril de 2010

Primer Acto / Fafahrd

El primer acto para romper mi cordura fue acariciar tu pierna, eso provocó unas grietas que se ensancharon cuando tomaste mi mano y la sanidad mental se fue al cuerno cuando te besé.

No es que tuviera mucho tiempo sano, no es que fuera precisamente cuerdo. Un golpe bien dado, tan certero que casi pareció accidental, tronó mi ser un año antes.

Ahora una nueva vida de locura se abría ante mí; eso pensé, y eso me confirmaron los amigos según se fueron enterando de mis acciones.

Miré a un lado y a otro, en cada dirección se extendían futuros alternos y me entretenía viendo lo que cada uno me deparaba. Arriba y abajo había otros más… incluso podía imaginar algunos que no se veían.

Te sumé a esos futuros, paseando por el presente en espera de un mensaje o llamada.

Fui conociendo más de ti, encontré más cosas que me gustaran, estallamos juntos en fuegos artificiales, y luego reposamos flotando en agua. El aire huele a pólvora cada que nos vemos.

Hoy veo el segundo acto, el que puede romper mi locura. Está delineado a lo largo del día, lo veo desde el amanecer, aunque el fín se pierde en la noche. Tengo que graduar mis lentes, de nuevo.

Viendo el día, analizando los futuros alternos, me apoyo firmemente en el dolor y tiro un dado, que él diga a donde vamos.

martes, 13 de abril de 2010

Primer acto / Coatl

Soy amante de lo ajeno. 

Pues disfruto tus sonrisas, tus voces y movimientos, que nunca seran mios, y sin embargo poseo.

 (soy mía de mí y para mí, dijiste aquella noche)
¡Tercera llamada!

Se abre el telón, y me dispongo a robarte con los ojos...

En esté primer acto.

Recostado en el Pensamiento / Fafahrd

No hay cielo sobre mí, tampoco techo, estoy recostado en el pensamiento de tu ausencia. Un limbo sin sensaciones, un exilio de los sentidos, no me permito latir para no ponerme en evidencia.

En algún lado está el resto del mundo, ahí donde estás, la vastedad en que podríamos estar juntos, pero ahí me delato.

Vine aquí a abandonarme, cerrando ventanas, puertas, recovecos. Clausurarme del todo.

Decidí ser, aislado de todo, para recuperar la integridad y saberme de una pieza, como solía ser. Para desprenderme de todo lo que no es mío, para en un baño limpiarme de lo que no me corresponde.

Me desprendí, me bañé, estoy limpio y sólo quedo yo.

Y aquí, conmigo mismo, me percato que ya no sólo soy yo, pues aún aislado de todo, con los sentidos clausurados, sigues presente en mí.

domingo, 11 de abril de 2010

Recostado en el pensamiento/ Coatl

Por una sonrisa, perdí a mi pensamiento... 20 años me llevo por todo el país y de regreso, visite playas, pueblos, nunca se detuvo: lleve en el pensamiento a bellas mujeres, te consta cabrón, algunas hasta te las presente. Varias platicas importantes fueron en el pensamiento y  ahora, ya no lo tengo.

¿Que como ocurrio todo?

pff.... Gracias por la chela, cada vez que lo cuento necesito una oscura pá acompañar el trago amargo.

Eran las cuatro, justo en el entronque de palomillas con atecuaro, después de comer en el puesto de carnitas al lado de la gasolinera, estaba recostado en el pensamiento cuando un par de cabrones me llegaron gritando: "!ahora si cabrón! ¡Ya te cargo la chingada! cuidadito y gritas por que te tiro el plomazo! ¡orale! dejate caer con la lana!  El griton era un chaparro con los pelos parados y flaco, parecía un chihuahueño con pistola, el otro que estaba echando aguas no soltaba la vista de la carretera, un mono de mala cara que parecia Kingkong.

Ps que le doy la lana,pero como apenas llevaba la carga, 500 varos saque de la cartera, hasta pendejos, si me hubieran agarrado despues del viaje a la central, buena lana me hubieran bajado,pensé, y sin pensarlo,me reí.

Ahí estuvo el detalle: me reí. el flaco nervioso empezó a ladrar que si eso era una broma que si no se que... y yo callado, pues una pistola frente a mi digamos que quita las ganas de hablar.

¡te bajas del pinche camión!. El cabron me puso una patada en lo bajos mientras el otro chango llego como bestia amaestrada  a seguir con la madriza. ya ni me movi. pensé que terminando la surtida me dejarían en paz. y ps ya contra dos y con pistola, yo flojito y cooperando.

Nel. ultima patada y después escuche el ronroneo de mi motor, un aceleron, y al limparme los ojos de tierra, vi como se iba alejando el letrero que habia pintado atrás al camión:


"EL PENSAMIENTO"
"EL PENSAMIENTO"
"EL PENSAMIENTO"
"EL PENSAMIENTO"
".. ..........."


Y así, por una estúpida sonrisa... perdí el pensamiento.

viernes, 9 de abril de 2010

Recostada en el pensamiento / Rox

Sé que estuviste aquí. Sé que estuviste en mi cama. Sé que estuviste leyendo. Lo sé porque me dejaste un regadero. Y no me refiero a las sábanas enredadas en la colcha o la almohada tirada en el piso. Me refiero al montón de letras que dejaste esparcidas sobre el colchón y al libro sobre el buró que está furioso porque se las robaste.

Ya me imagino cómo pasó: tus ojos roba-párrafos le extirparon las letras mientras las leía en cada palabra. Después, con tu voz, cayeron en la cama. Ahora todas las letras están desesperadas por no poder hacer una palabra coherente. Algunas lloran por no encontrar el final del cuento. Otras, las más egoístas, como la Equis o la DobleU, ríen a carcajadas de ver la desesperanza sobre las sábanas.

No sé como ordenar este tiradero. No sé el final de la historia. No sé dónde esconderte a Ricardo Garibay. Sólo se me ocurre recostarme desnuda en la cama para sentir las letras que pasaron por tus ojos, por tu boca, por tu pensamiento.

Con mi pecho contra la cama, siento cómo las cursivas se suben a mi espalda, acariciándola con suavidad lo que me hace la piel de gallina. Suben por mi cuello e intentan susurrarme algo, por lo que me volteo boca arriba para escuchar mejor. Entonces mi cintura es atacada con por los signos de puntuación y los guiones que se clavan con insistencia en mi cintura y abdomen lugar donde están encerradas mis cosquillas, lo sabes mejor que nadie. No puedo evitar que mis manos las avienten hacia el piso, donde terminan clavadas entre preguntas lamentosas e histéricas mentadas de madre. Ahora son las vocales quienes me atacan. Las Os son unas cabronas déjame decirte, ya que insisten en colgarse de mis pezones, provocando que se levanten. Ignoro cómo se metieron, pero las As salen de mi boca cuando gimo porque las Ges y las Jotas se arremolinan en mi clítoris. Entonces los puntos insisten en poner orden y enojados ordenan a todas las letras contra la pared…

...justo cuando el pensamiento estaba por terminar.